
“Prácticamente nos vamos a vivir a las iglesias”, relata Jenny, una estudiante de quinto semestre en la carrera de Comunicación Social, que durante una entrevista, recuerda lo vivido en la Semana Santa del 2022.
Principalmente conocidos como monaguillos, los “acólitos de hecho”, ejercen como servidores voluntarios en las celebraciones religiosas. Sin embrago, si se trata de una mujer, la nominación es de ministra de la palabra, que por lo menos en la provincia Cercado, los roles, actividades y obligaciones son muy similares, “las funciones son compartidas”, pero el término correcto para referirse a uno u otro, son esos.
Así lo cuenta Jenny Márquez, que lleva 5 años con el cargo de ministra de la palabra en la Iglesia San Roque de la ciudad de Tarija. Al mismo tiempo, carga un rol principal y fundamental en el laboratorio audiovisual de la Universidad Católica Boliviana (UCB) regional Tarija. Y durante una entrevista de diez minutos, relata su vivencia de Semana Santa con ambos grupos de personas.
En estas fechas festivas, los cambios no son solo logísticos, sino que la labor de estos personajes voluntarios se intensifica e invoca en son constante de actividad y confraternización, “(…) ¿es más divertido no?, la convivencia es mucho más diversificada”, relata ella, indicando que durante este periodo, monaguillos, ministras y de más integrantes pasan la noche en las iglesias o por lo menos cinco horas por misa.
“La iglesia es un hospital de pecadores… soy una pecadora más, que va y que le gusta servir”, concluye Jenny.